El Pazo da su bienvenida al refugio de tres cipreses que según la leyenda:  “siglos atrás, cuando viajar era toda una aventura, y encontrar donde comer o alojarse una suerte, si al llegar a una casa, veías que había un ciprés plantado, significaba que podías contar con que te ofrecieran bebida, si dos, bebida y comida y, si tres, bebida, comida y alojamiento para ti y para tu caballería”.

 

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